Friday, July 26, 2013

Cómo me hice traductor (Primera de muchas partes por venir)

Hace diez o quince años, si alguien me hubiera preguntado por qué me hice traductor,  habría afirmado sin dudarlo que la casualidad me había llevado por este camino. Hoy estoy convencido de que la respuesta no es tan simple, ni ayuda a quien me lo pregunta porque le interesa seguir esta profesión.

No hubo un motivo único sino una conjunción de factores y circunstancias que fueron confluyendo desde mi infancia hasta el momento en que decidí ser traductor profesional.

Sin saberlo entonces, las primeras semillas de mi vocación traductoril se plantaron en el momento mismo en que mi madre me enseñó a leer a los 5 años, antes de ingresar en la escuela primaria. Yo tenía que pasar muchas horas solo y saber leer me dio la posibilidad de entretenerme leyendo historietas y libros infantiles. Me convertí entonces en lector asiduo y sigo siéndolo.  Dicho de otra manera, la letra impresa se me volvió muy familiar y fue el instrumento que me ayudó a ir entendiendo el mundo.

Esa aptitud me sirvió mucho antes de la enseñanza formal, pero cuando esta comenzó tuve un tropiezo que podría haberme orillado a tomar otro camino.

(Continuará.)







No comments:

Post a Comment